Edición N. 742 - 13/08/2018 - Ediciones Anteriores
30/08/2018
Crece el interés por la actividad caprina en Misiones
Son habituales las capacitaciones teóricas y prácticas que brindan los técnicos de los organismos citados en Cerro Corá y municipios vecinos, para orientar a los colonos en la crianza y en el manejo de la ayuda que llega para que sea lo más productivo posible. La Organización Mundial de la Salud (OMS) también divulgó que la carne caprina tiene muchos beneficios para la salud, lo que genera más demanda no solo acá sino en el mundo.
Justamente Misiones realiza una fuerte apuesta en traer cabras de raza “boer” porque son las más requeridas por la producción de carnes y porque se adaptan muy bien a nuestro clima y terreno. Son animales rústicos y prolíferos, lo que conlleva más beneficios para el productor. En cuanto a su aporte nutricional, es un alimento con importantes niveles vitamina B, proteínas, cinc, vitamina B3, vitamina B6, fósforo, agua, potasio y vitamina B12, calcio, selenio y vitamina E, entre otros beneficios. El cabrito brinda un significativo aporte de vitamina B1 que mejora los niveles de cansancio, poca actividad mental, falta de coordinación, depresión, entre otras afecciones.

Aumento de la producción
La técnica del IFAI, Susana Rodríguez, que trabaja con los productores se mostró conforme con los resultados porque “ya hay colonos que triplicaron su producción”. Insistió con la “importancia de la mejora genética y el interés entre los productores por aprender sobre el manejo de esta actividad para hacer más eficiente y rentable la producción”.
Rodríguez comentó que “en Cerro Corá hay unos 20 productores que tienen unos 600 animales. Nuestro objetivo es crecer en animales porque sabemos que es mucha la demanda. La prioridad es aumentar la cantidad de vientres, por eso en 15 días llegan 67 nuevas hembras que se distribuirán entre unos 10 colonos que están avanzando en infraestructura y pastura”.
La técnica explicó que se “apuesta a la raza ‘boer’ porque se adaptó muy bien en Misiones y aseguran una producción cárnica rápida”. Admitió que “el aprendizaje es conjunto y fundamental porque en Misiones no hay especialistas en rumiantes menores, entonces debemos seguir los consejos de quienes ya conocen el manejo de estos animales. Por eso son importantes las capacitaciones tanto prácticas y teóricas para lograr un buen manejo del animal y que sea redituable para el productor”.
Hizo hincapié en “la necesidad de planificar la producción, buscar el mejor rinde con la ayuda del forraje que nos provee el IFAI y con las pasturas implantadas. Asimismo, en los diseños de los corrales para la protección de los animales, entre otros aspectos”. La técnica comentó que “los productores también están sembrando sorgo dulce, maíz y más mandioca para alimentar a los cabritos y lograr en tiempo y forma los animales para la comercialización”.
Por su parte, el presidente del IFAI, Ricardo Maciel, manifestó que desde el instituto se busca acompañar al productor con capacitación, asistencia técnica e insumos como alimentos y elementos para mejorar los corrales. Remarcó que es fundamental la formación permanente del colono para aumentar la producción de la chacra y al mismo tiempo ofrecer productos de calidad.

Los que volvieron a la chacra
Alfredo y Yolanda Tachile son productores que decidieron retornar a la chacra. Alfredo tiene 22 años, conocía sobre la crianza básica de chivitos porque sus padres siempre lo hicieron para el autoconsumo. Se fue a probar suerte en otras actividades, pero regresó y se hizo cargo de la chacra familiar. Hoy es uno de los productores a los que asiste el IFAI para que pueda aumentar la crianza de cabritos y hacer más rentable su actividad.
“Esto es un gran desafío, hay mucha demanda. Menos mal que estamos bien asistidos y que nos están enseñando a mejorar la crianza y que sea más rentable. Yo estoy muy contento”, afirmó.
Yolanda Tachile opinó que “es una gran aporte para nosotros. Solo unos pocos criábamos, yo empecé con mis padres que eran productores. Era para el autoconsumo y venta para algunos que ya conocían la carne o la leche. Ahora podemos mejorar la calidad con reproductores nuevos. Además con lo que aprendemos en las clases con los técnicos podemos sortear los problemas con el clima y otras situaciones”.

Del hobby a la crianza en escala
Miguel Sosa es otro productor de Cerro Corá que se dedicaba a la crianza de chivos como un hobby. Ahora se muestra muy entusiasmado con la producción en escala y el asesoramiento que está recibiendo, porque es “una actividad muy rentable para productores con chacras pequeñas”. Sosa tiene 130 caprinos y 80 ovinos. Es una actividad nueva en la zona con mucha demanda. “Siempre nos están pidiendo carne de chivo, no cubrimos la demanda con lo que tenemos pero estamos avanzando bien”, comentó.
El productor insistió con las diferencias que se logran con las nuevas razas que se traen, porque “nuestras criollas son chicas. En cambio la producción de las que traen tiene más carne, menos pelo y se adapta muy bien a nuestros terrenos toscosos. En 90 días teníamos chivos de 6 kilos, sin embargo con los nuevos vientres podemos tener en ese mismo lapso animales de 10 kilos o más”.
Para Sosa, “la incorporación de estas otras razas significan un salto importante en la actividad. En unos años vamos a estar cubriendo muy bien la demanda del mercado”. Con el asesoramiento que brindan los técnicos, los productores incorporan conocimientos sobre el manejo de la actividad caprina y ya planifican seguir creciendo para llegar a otros mercados.
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