Edición N. 809 - 09/12/2019 - Ediciones Anteriores
24/11/2019
En medio del caos, las economías regionales pueden ser una salvación

Para colmo los desatinos numerales del Gobierno también se trasladaron a lo político con papelones como lo ocurrido con el Secretario de Salid que realmente asombran y marcan el nivel de descontrol de una gestión que parece enterarse de lo que hacen sus funcionarios por los diarios, algo que de tan increíble suena ficticio.


El equipo de Gobierno -presidente incluido- decidió abandonar el barco en la misma noche de la derrota electoral, desaparecidos de toda acción de gobierno, salvo contadas excepciones como Guido Sandleris o Sebastián Lacunza (preocupados por cuidar su futuro político, personal y legal) el resto de los ministros y hasta el presidente parecen vivir en un mundo paralelo de una ficción preocupante. El vivo de IG del primer mandatario, hablando de gusto de helados, con chistes de dudoso gusto machista y algunas otras cosas (que por pudor y respeto obviaremos) son el fiel reflejo de cómo termina esta gestión.


El proceso de reconstrucción económico parte de una base bajísima en todos los aspectos que se pueda imaginar y a pesar de las declaraciones de funcionarios y adherentes de la Alianza PRO-UCR no hay un solo dato objetivo de la economía que este mejor o igual que cuatro años atrás cuando comenzaron su mandato. Solo repasar los números más difundidos o en los que más se referencia el ciudadano común muestran la magnitud de la caída.


Según el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, en cuyos números el actual gobierno baso su campaña electoral, en 2015 la pobreza afectaba al 29 por ciento de la población argentina, según sus propias proyecciones ese número se ubicará al fin del mes que viene en el 38 por ciento. La inflación según el peor de los índices que agitaban los legisladores en aquel entonces opositores hoy oficialistas llegaba a 27 puntos anuales, este mejor equipo de los últimos 50 años se despedirá con un índice de por los menos 55 puntos.


El desempleo que en diciembre de 2015 estaba en 6 puntos y medio cerrará el año en índice cercano a los 12 puntos. Un dato brindado esta semana por el Banco Central confirma otra de las verdades imaginarias de este grupo de funcionarios que el desempleo aumenta por que hay más trabajo y más personas buscando trabajo. Las cuentas sueldo cayeron cinco puntos en la proporción de las carteras de los bancos de 24 a 19 por ciento de 2015 a 2019.


El dólar oficial estaba el 10 de diciembre a 9.60 pesos y el blue entre 14 y 15 hoy el oficial esta a 62.90 y solamente se pueden comprar 200 dólares por mes y el blue ronda entre los 73 y 75 pesos.


Una jubilación mínima equivalía en 2015 a 450 dólares, hoy a 198 dólares, el famoso riesgo país en diciembre cuatro años atrás marcaba 555 puntos hoy está en 2230, la deuda con el FMI en aquel diciembre era de cero dólares Macri entregará el poder con una deuda con el organismo de 52 mil millones de dólares. La deuda total equivalía a 26 puntos del PBI hoy llega al 98 por ciento del producto bruto de la Argentina.


El mismo panorama se repite en casi todos los sectores de la economía que se tomen; consumo, actividad industrial, producciones regionales y todos los etcéteras que cualquiera desde su sector pueda imaginar.


Una vez más la receta para salir de este verdadero caos pasará por la reactivación del consumo y el mercado interno y las economías regionales siempre olvidadas que el próximo presidente (al igual que todos cuando están llegando) prometió reactivar.


Un trabajo presentado esta semana en el encuentro CREA Olivícola realizado en la provincia de San Juan demuestra la potencialidad que tienen estas para apoyar el despegue de la economía argentina.


Según el informe presentado por el Grupo Phronesis, las economías regionales en producción primaria pueden generar hasta cuatro veces más puestos de trabajo que las economías centrales.


El informe destaca que en la producción primaria la región Centro emplea 7,7 jornales por cada millón de dólares producidos; el NOA emplea 33,2 , el NEA 15,7; Cuyo 31,9 y la Patagonia 30,2 empleos.


Si se mira la cadena agroindustrial la relación es de 8,2 empleos por cada millón de dólares producidos en el centro, para el NOA la cantidad de empleos crece a 27,7, en el NEA 17, en Cuyo 21,5 y en la Patagonia 19,6.


La realidad es contundente y muestra la necesidad siempre reclamada de privilegiar las economías y producciones regionales, incluso por sobre las regiones proveedoras de la mayoría del volumen exportado pero que pierden en el mano a mano en cuanto a la capacidad de agregar valor agregado y trabajo a esa exportación.


En pocos días comenzará el camino de un nuevo gobierno, los desafíos son múltiples como las esperanzas de que Argentina puede ser mejor, incluso en una convulsionada Latinoamérica como la de estos días.
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